
El Comisario Europeo de Agricultura y Desarrollo Rural Dacian Cioloş, durante la inauguración del año académico 2012 de la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo (Bra-Italia), subrayo la necesidad de una mejor organización de la producción, de la calidad de los productos agrícolas y de la sostenibilidad.
« La agricultura y la gastronomía están profundamente unidas y nuestras alternativas por una de ellas no pueden sino condicionar la calidad de la otra. Es justo por este motivo por lo que los proyectos que lleva a cabo esta Universidad son, además de notables, sobre todo complementarios con la Política Agrícola Común, por cuanto refuerzan los principios sobre los que deseamos insistir para lograr su reforma. Juntos hemos de decidir el tipo de agricultura que queremos». Comentaba Dacian Cioloş.
Para acometer el cambio necesario, los nuevos modelos alimentarios y agrícolas deberían incorporar el saber tradicional a los sistemas de conocimiento científico, activando una potente innovación.
El éxito de esta percepción se ve confirmado por el de la academia de Pollenzo: «en sólo ocho años de vida han sido más de mil los estudiantes que han frecuentado los cursos de la Universidad de Ciencias Gastronómicas, reuniendo a alumnos provenientes de más de 60 naciones» explica Piercarlo Grimaldi, Rector de la institución, que concluye: «a día de hoy el 74% de los diplomados se halla empleado, con una media del 60% que encontró trabajo dos meses después de la diplomatura».
La centralidad de la comida y de la producción alimentaria es hoy más evidente que nunca; Carlo Petrini de Slow Food y Dacian Cioloş están de acuerdo en recalcar la dimensión cultural, ambiental, social y política tanto como la económica.
El futuro de la agricultura de pequeña escala está en peligro, y hasta ahora las actuales disposiciones para el desarrollo rural se han mostrado inadecuadas para satisfacer sus exigencias. La población envejece y son cada vez menos los jóvenes comprometidos con el sector agrícola: en Europa, entre el 2000 y el 2007 los agricultores con menos de 35 años han disminuido de manera drástica, con picos del 42%. En Italia por cada emprendedor agrícola menor de 35, hay 15 con más de 65 años de edad.
La introducción de los “pagos verdes” es un novedad relevante y entre los criterios para su asignación juega un papel de importancia capital la rotación de los cultivos, fundamental para ayudar a los agricultores a mejorar su capacidad de resiliencia ambiental garantizando la fertilidad del suelo, una menor dependencia de los pesticidas y un beneficio agronómico y económico para la empresa agrícola a medio plazo.
www.unisg.it
Deja tu comentario