Una jornada de anillamiento en una mañana de otoño puede ser una buena excusa para acercarse a Campelles, pequeño pueblecito situado en el Valle de Ribes, provisto de unos panoramas encantadores y una gastronomía local por descubrir.
El pasado mes de octubre, yo y mis colaboradores Hubert Mas y Oriol Mestre, pusimos en marcha la primera jornada de anillamiento científico de aves en Campelles.
Empezamos el día a las 6h de la mañana para montar el circuito de redes (antes de que los pájaros empiecen a moverse) y facilitar así su captura; a las 9h 30, como previsto, llegaron los participantes mientras nosotros ya teníamos los primeros pájaros para anillar.
El anillamiento de aves se basa en el marcaje individual de cada ejemplar mediante una anilla que identifica solo a ese individuo y nos proporciona una valiosa información sobre su biología y sus desplazamientos; de esta manera se pueden trazar rutas migratorias, conocer la biodiversidad de una zona en concreto o conocer las estrategias de las mudas en el plumaje y las densidades de las diferentes especies.  
El día precioso y con una ligera brisa otoñal animó a los asistentes, que se implicaron directamente en esta actividad, creándose un ambiente lúdico y por momentos mágico entre persona y ave.  Adultos y niños tuvieron la posibilidad de conocer  de cerca a las diferentes especies como el Petirrojo o titiriti, la Curruca capirotada, el Pinzón o el Acentor común etc. y observar el plumaje mientras explicamos sobre la marcha cómo funciona el anillamiento y su técnica. La mañana se cerró con 20 ejemplares y 6 especies diferentes, posteriormente liberadas.
La verdad es que esta actividad nos acerca al mundo de las aves de una forma directa y respetuosa, permitiendo que las personas interactúen con estos pequeños animales de forma muy positiva y si no que se lo pregunten a Martina, cuando le comente que podía coger sin miedo al pinzón y liberarlo, fue realmente un momento muy tierno. Yo personalmente de toda  la jornada me quedo con la expresión de su cara y la mirada de sus ojos.

Carles Colodro