En Belmonte de San José, la 1º feria de la Trufa de Verano del pasado 15 y 16 de junio 2013 ha sido una ocasión importante no solo para los organizadores, sino para todos aquellos intencionados en empezar con su cultivo en la zona del Bajo Aragón; gracias a las ponencias de algunos especialistas del sector, que han ilustrado perfectamente el pasado, presente y futuro de un sector lleno de esperanza y expectación, el público asistente ha podido aclarar dudas y evaluar con entusiasmo la idea de promocionar en un futuro el pueblo de Belmonte como un punto estratégico del cultivo de la trufa de verano, involucrando con mas fuerza al sector hostelero y turístico de la zona.
Belmonte es una bella población situada a 661 mt. de altitud; actualmente hay 3-4 viveros de tuber aestivum de no más de nueve años de antigüedad, sin riego y con una producción baja; hoy en día muchos agricultores están pensando en cultivarla en los suelos calizos que hasta hace poco se dedicaban básicamente al olivo, el almendro y los cereales.

Aunque el sector trufero español está bastante organizado y con una base técnica que funciona, esta buscando una visión más amplia de cara a la comercialización y creación de una marca líder española, tal como emergió durante los dos días de la feria.
Los expertos del sector también plantearon si habrá mercado para toda la trufa en el mundo y parece ser que la curva de la oferta y la demanda se cruzarían más o menos en el año 2040 con un precio que se irá estabilizando a la baja hasta entonces. No obstante, en España la mitad de la producción de trufa se consume en el mercado interior, indicando que hay muchas oportunidades de negocio. Por ello, los expositores participantes han brindado por la iniciativa de la Asociación Cultural Amigos del Mezquín y han declarado su apoyo y participación en las próximas ediciones de la feria que, a pesar del número de visitantes que no coincidió con las expectativas iniciales, muy a buen seguro los organizadores repetirán. 
Los quesos, aceites, embutidos, miel, mermeladas y demás productos de belleza también aromatizados con la trufa, deleitaron a los asistentes que pudieron comprarla incluso fresca (no obstante su escasez y poca maduración a causa del clima demasiado lluvioso de este año) por un precio de alrededor de 120 euros al Kg.
Las degustaciones de las tapas elaboradas por los chefs y el desayuno popular de huevos con trufa pusieron la guinda y seguramente dejaron una sensación de alegría en el cuerpo a los que tuvieron la iniciativa de desplazarse en este bello rincón.

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