En España hay unas cuantas provincias que buscan la promoción de un producto de la tierra como es la trufa, sin embargo no es así de fácil darlo a conocer al gran público y vincularlo con un turismo gastronómico de calidad, especialmente si hablamos de la variedad Tuber Aestivum. La Tuber Aestivum, que se encuentra entre mayo y noviembre-diciembre, es una trufa negra delicada y agradable que recuerda lejanamente el perfume del “boletus edulis” (el cep) con la ventaja de un costo medio de 10/15 veces menos que la negra de invierno Tuber Melanosporum (conocida como el “diamante negro”). Para aprovechar mejor este precioso alimento, lo ideal es comerlo fresco, cortado o picado en tortillas y huevos, carne o pescado, pastas, arroces y postres; en el caso de la trufa de verano, podemos cocinarla y utilizarla en cantidad ya que es muy asequible para todos los bolsillos.
Para los amantes de este preciado tubérculo, la temporada de verano ofrece la oportunidad de disfrutar de la Tuber Aestivum y de algunas iniciativas pensadas para sensibilizar y promover la trufa local como por ejemplo la próxima XII Feria de la Trufa de Soto en Cameros del 25 al 26 de junio de 2016, las más veterana de las ferias dedicadas a la trufa de verano con respecto a las recientes Feria de la Trufa de verano de Belmonte de San José, las III Jornadas de la Trufa de Verano del Alto Tajo y la Iª Feria de la Trufa de San Sebastian.
El cultivo de este preciado hongo es una actividad que se ha intensificado en los últimos años y por ello han nacido nuevas iniciativas vueltas a suportar el potencial de este producto en el desarrollo del turismo de las comarcas interesadas.



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