Alba
Cualquier fin de semana es bueno para que decidamos acudir a la Feria Internacional de la Trufa Blanca de Alba (este año es su 87ª edición) y especialmente cuando la ciudad se transforma en una aldea medieval.
Lo demuestran los 200.000 visitantes que han acudido durante el weekend dedicado a “I Borghi”, las antiguas aldeas medievales.
Platos excelentes, juegos y diversión de otros tiempos: todos los espacios del centro histórico de la ciudad están ocupados y cuesta moverse entre tanta gente que, boquiabierta, pasea día y noche entre fogones y parrillas, balas de paja, artesanos y vendedores de productos del territorio. Y no hablemos del Mercado Mundial de la Trufa Blanca, donde podemos descubrir y comprar no solo el preciado hongo sino también las excelencias gastronómicas expuestas en los stands de AlbaQualità, degustar vinos y exquisiteces, asistir a los showcooking y a los talleres de análisis sensorial.


Y luego… ¿Cuál es la mejor técnica para analizar una trufa?

Se toma el hongo con los dedos, se pasa debajo de la nariz una vez, luego se repasa otra vez durante 3-4 segundos y ya está. Para reconocer las variedades, saber si la trufa es buena y su punto de maduración, hay que practicar mucho o pedir la opinión de un experto.

Alba
¿Y si al final decidimos comprar?
Un experto verifica cada día los lotes que se ponen a la venta en la feria y asigna un número a cada una de las bolsas que contienen las trufas seleccionadas que se colocan en el mercado. Aquellas que no son buenas se retiran, así como las que no se han vendido durante el día, que son retiradas por la noche. Esto previene el fraude en gran medida y además, si el consumidor encuentra defectos, puede llamar a la feria y solicitar cambiarlas.

trifualu

Marco e Roki

Todo está muy bien organizado para facilitar la visita y si además queremos explorar el paisaje de las Langas y visitar alguno de sus bonitos pueblos, podemos apuntarnos a alguna excursión: un paseo entre las viñas, buscar la trufa con un experto “trifolau”, asistir a una wine tasting en alguna bodega y probar la cocina tradicional de los restaurantes de la zona.